El Cine

Star Wars

Tendría unos 10 años cuando mi padre me llevo al cine a ver Star Wars, El Imperio Contraataca y ni siquiera había visto la primera pero recuerdo al menos varias cosas: un mundo nuevo se abrió ante mis ojos. Luke Skywalker, Han Solo, La princesa Leia y toda la troupe me transportaron a un mundo imaginario que se me hizo real por un par de horas y me sumé a la lucha, me convertí en Jedi y con un deseo de vivir aquellas sensaciones por todos los años que siguieron hasta hoy. No he dejado de perseguirlas en cada película que veo y aunque en ocasiones salgo insatisfecha, el cine siempre cumple su función de transportarme a otros mundos y viajar por el planeta aunque los tiempos y las formas de contar una historia hayan tomado nuevos giros, para mejor. 

El cine es entonces magia pura para mi, algo que no se puede contar porque hay que verlo, es necesario sentirlo y disfrutarlo, es asomarme a un mundo desconocido o conocido, viajar en el tiempo, en el espacio, viajar con los sentidos, soñar despierta, reflexionar, criticar, hacerme actuar, compenetrarme en lo que veo y convertirme en heroína o villana, creerme todo lo que veo y olvidar por un momento los problemas cotidianos y vivir una vida diferente, por que no? enamorarme del héroe de turno. Puedo decir con seguridad que viví una adolescencia entera felizmente enamorada de mis héroes, me subí con ellos en su tren de aventuras y recorrí el mundo entero. Y pronto yo también me convertí en una aventurera en la vida real. Me empape de todo lo vivido y hoy quiero compartirlas en historias bien contadas.

Entonces veo al cine desde esa perspectiva sagrada, es una historia bien contada (o no y seguro reniego) que debe tener la capacidad de hacernos olvidar todo cuanto nos rodea, no solo con fin recreativo, sino también como un medio de enseñanza, de reflexión, de expresión, de compartir sentimientos, experiencias, una bien llamada “fabrica de sueños” que me da la posibilidad de soñar despierta y emocionarme con la historia, con la música, el sonido y escuché que muy pronto se sumará el aroma. O simplemente sentirme identificada con una corriente de pensamiento cuando la película no parece entenderla nadie más que yo y me siento solidaria con el director porque pensamos igual y entendí su mensaje. El cine cumple para mí con todas las funciones, me distrae o me enseña, me emociona o me enoja, me cuenta o me convierte en testigo de un hecho real. Me dio, me da y seguro me dará la posibilidad de comprender la humanidad desde todos los ángulos.

 El cine es el maravilloso arte de contar historias.